Lenguas túrquicas del Cáucaso

El Cáucaso es sin duda una de las regiones más fascinantes de la Tierra. Y no sólo por su accidentado relieve, sus cumbres de más de 5.000 metros, sus angostos valles y su litoral en dos mares diferentes; sino también por la diversidad biológica que alberga, y sobre todo por la complejidad étnica de su poblamiento, que lo hacen comparable a otras zonas del planeta igualmente ricas y fascinantes, como Nueva Guinea. Por desgracia en los últimos tiempos la zona es tristemente célebre debido a sus múltiples conflictos territoriales. Aunque poca gente sepa ubicarlos en un mapa, todo el mundo ha oído hablar de Chechenia, de Abjasia o de Osetia del Sur, y no precisamente por su belleza y sus encantos.

Monte Elbrus (5642m), el pico más alto del Cáucaso

Desde el punto de vista administrativo, la región está compuesta en la actualidad por siete repúblicas y dos krai pertenecientes a la Federación Rusa, y otras seis repúblicas independientes, que incluyen los territorios disputados de Abjasia, Osetia del Sur y Nagorno-Karabaj. Esta división administrativa, ya de por sí enrevesada, enmascara un auténtico mosaico de hasta cincuenta etnias que pueblan ambas vertientes de la cordillera caucásica, un territorio correspondiente a aproximadamente el 90% de la superficie de España en el que veintisiete millones de personas hablan unas cincuenta lenguas pertenecientes a, por lo menos, cinco familias lingüísticas diferentes.

Esta diversidad extrema ya fue advertida en la Antigüedad. Plinio afirma que los romanos, durante su conquista, necesitaron intérpretes en ciento treinta lenguas diferentes, y el geógrafo árabe Al-Masudi bautizó a la región como Jabal al-alsun “la montaña de las lenguas”.

En primer lugar tenemos las lenguas más antiguas de la zona, las llamadas lenguas caucásicas, que son en realidad un grupo heterogéneo en el que se reconocen hasta tres familias diferentes: la kartveliana (con el georgiano como principal representante), la circasiana y la nakh.

Mapa del Caspio en el “Libro de las curiosidades” (s.XII). Para los árabes la ciudad de Derbent era la “Puerta de las puertas”

Después encontramos numerosas lenguas indoeuropeas, sobre todo el armenio, pero también el osetio, el persa, el kurdo, el talysh y el juhuri de los judíos de las montañas (todas ellas de la subfamilia irania), el ruso y el ucraniano (subfamilia eslava), e incluso el griego póntico.

La familia semítica está representada en el Cáucaso por el neoarameo asirio, y la familia mongólica por el calmuco

Por lo que respecta a la familia túrquica son cinco las variedades presentes en el Cáucaso, pertenecientes a las subfamilias oghuz y kipchak, como vemos a continuación.

Azerí o azerbayano, al que le hemos dedicado una entrada en este blog, hablado sobre todo en Irán y la República de Azerbayán, cuenta también con hablantes en el sureste de Georgia, así como grupos dispersos en Armenia, Daguestán y Najicheván. La frontera entre el azerí y el turco discurre por Anatolia oriental. La presencia de esta variedad oghuz en el Cáucaso se remonta a la conquista selyúcida en el siglo XI. Las invasiones mongolas del s.XIII arrastraron a nuevas olas de hablantes de oghuz y aceleraron la turquización de la zona, de modo que hoy en día Azerbayán es un país casi exclusivamente túrquico-hablante.

cumuco: (no confundir con el calmuco) hablado por unas 280.000 personas al norte del dominio azerí, en un área que se extiende desde la ciudad de Derbent al sur hasta cerca del curso bajo del Térek al norte.  Algunos de sus dialectos son el boinaq, el khasavyurt y el khaidaq. La lengua está presente en la zona desde la Alta Edad Media. El territorio del cumuco ya desde la época de los hunos tuvo intensos contactos con los pueblos de la estepa centroasiática: búlgaros, jázaros, kipchaks y mongoles; y su lengua funcionó como lengua franca de las tierras bajas, empleada en el comercio y las relaciones interétnicas, y ampliamente conocida hasta entrado el siglo XX entre los checehnos, los ávaros y otros pueblos de la zona.

Etnias en el Cáucaso

nogayo: con menos de 80.000 hablantes, el nogayo cuenta con tres dialectos principales: el nogayo llamado “negro” se habla en un territorio entre el curso bajo del Térek y el Kuma, el nogayo central, en el territorio de Stavropol; y el nogayo “blanco”, hablado a orillas del río Kubán y sus afluentes, en Chechenia y Karacháyevo-Cherkesia. La presencia del nogayo en la zona es relativamente reciente. Se trata de una lengua kipchak oriental que pudo haber entrado en el Cáucaso tras la disolución de la Horda de Oro al final del s.XIV. Antiguamente los nogayos habían formado un estado nómada en el curso bajo del Volga, bajo dominio ruso, pero fueron expulsados por los calmucos. La lengua nogaya también funcionó durante un tiempo como lengua franca en el Daguestán noroccidental y central.

karachayo-bálkaro: hablado por unos 150.000 karachayos y 85.000 bálkaros, que a su vez son los dos dialectos principales de esta lengua, junto con el baksan, el chegem y el khulam-bezinga. Su territorio son las quebradas alpinas del flanco norte de la cordillera caucásica. Los karachayos viven en los valles más altos de Karacháyevo-Cherkesia, y los bálkaros más al sur y sureste del área karachaya, en los valles altos de Kabardia-Balkaria. Los hablantes de karachayo-bálkaro debieron de habitar las planicies norcaucásicas hasta que fueron empujados hacia la cordillera por las invasiones mongolas del s.XIII, hacia áreas pobladas por alanos, a quienes asimilaron en gran medida.

turkmeno: existe una pequeña población de turcomanos, conocidos como türkpen, junto al área del nogayo central en Stavropol. Son descendientes de las tribus que fueron desplazadas al Cáucaso desde la península de Mangyshlak en el s.XVIII.

Contactos lingüísticos

Lars Johanson ha estudiado los contactos lingüísticos entre las variedades túrquicas y no túrquicas en el Cáucaso, en su capítulo On the Roles of Turkic in the Caucasus Area, incluido en Linguistic Areas. Convergence in Historical and Typological Perspective (Palgrave Macmillan, 2006). De ahí he extraído la mayor parte de la información de esta entrada, incluidas las cifras de hablantes.

Johanson analiza los efectos de los contactos lingüísticos en el Cáucaso en los términos del  modelo de code-copying desarrollado por él mismo.

Señala los efectos en el léxico y en el plano fónico, pero llaman sobre todo la atención determinados fenómenos de convergencia en el plano morfosintáctico. En concreto pone el acento en dos: en primer lugar las similitudes en ciertas estructuras del aspecto y tiempo verbal. Los presentes e imperfectos (intraterminales) suelen formarse en las lenguas caucásicas con construcciones inesivas basadas en metáforas locativas con el significado “estar en/dentro de”. Por ejemplo en armenio ertumem “estoy yendo”, en lezgi fizwa “está yendo”, neoarameo brixsin “estoy yendo”, construcciones muy conocidas en las lenguas de todo el mundo túrquico, como en azerí getmәkdә o o en turco gitmekte “está yendo”,  <ir + INFINITIVO + LOCATIVO>.  En segundo lugar señala que otras lenguas han desarrollado sistemas de evidencialidad similares al túrquico, por ejemplo la partícula turme en georgiano, prácticamente análoga al azerí imiş.  

En cuanto a la influencia de otras lenguas en las variedades túrquicas destaca la influencia del persa sobre el azerí, como la pérdida de la partícula interrogativa mi, reemplazada por la entonación.

En general señala que las lenguas túrquicas del Cáucaso norte son más impermeables a la influencia alóglota que las del sur, una zona (con el norte de Irán) de convergencia multilingüística en la que numerosas lenguas de distintos orígenes comparten rasgos tipológicos en todos los niveles.

Sobre la importancia de las variedades túrquicas en el conjunto de lenguas del Cáucaso, hace notar que algunas de ellas han sido a lo largo de la historia códigos de prestigio empleados por élites dominantes. El cumuco y el nogayo fueron lenguas francas en sus respectivas áreas. Hasta la conquista rusa, los habitantes de las zonas más altas que bajaban a comerciar a las tierras bajas aprendían las variedades túrquicas, y la turquización del Cáucaso norte continuó hasta el siglo XX. Entre los hablantes de lenguas caucásicas el bilingüismo estaba muy extendido.

La importancia del azerí es todavía más relevante. Durante siglos, hasta el XVIII, fue una lengua de validez transregional, incluso en Persia, y era una de las lenguas de comunicación interétnica en Daguestán, aunque tanto el azerí como las otras variedades han perdido progresivamente su importancia en favor del ruso.

Más información

On the Roles of Turkic in the Caucasus Area (Lars Johanson, 2006)

Mountain of tongues. The languages of the Caucasus (J.C. Catford, 1977)

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