Planos antiguos de Estambul II

En la primera entrada de este blog habíamos visto algunos de los planos más antiguos de Estambul. Hace poco cayó en mis manos un artículo muy interesante acerca del más antiguo conocido, el de Cristoforo Buondelmonti.

En este artículo, Constructing the City: The Representation of Constantinople in Christopher’s Buondelmonti “Liber Insularum Archipelagi” Ian R. Manners estudia la tradición textual del Liber Insularum Archipielagi, un tratado geográfico del mar Egeo publicado en 1422, que cuenta con abundantes mapas e ilustraciones, entre ellos el plano de Constantinopla que nos ocupa.

Manners señala que la publicación en 1406 de la traducción latina de la Geographia de Ptolomeo marcó un hito en el desarrollo de la cartografía europea, hasta entonces dominada por los portulanos, mapas destinados exclusivamente a la navegación, y que aportaban poca información acerca de la geografía humana de los territorios.

Frente a esto, surgió en el s.XV una tradición de cartografía topográfica, que aparte de los rasgos físicos de los territorios se proponía también reflejar los humanos. Partiendo de la premisa de que cualquier mapa es una construcción social, Manners afirma que la cartografía topográfica se configuró como una poderosísima herramienta que permitió dar forma y difundir determinadas ideas mediante la atribución de significados simbólicos a los territorios y espacios representados.

Mapa del Peloponeso incluido en un manuscrito del "Liber Insularum Archipelagi" conservado en la British Library

Buondelmonti, que había viajado en numerosas ocasiones por el Mediterráneo oriental, recibió de Vitautas de Lituania, suegro del emperador Juan VIII Paleólogo, el encargo de dibujar un mapa veraz de Constantinopla. Este plano pudo ser el que más tarde incluyó en su Liber Insularum.  

El principal problema con el que se encuentra Manners es la complicada genealogía textual de los más de sesenta manuscritos conservados, sobre todo teniendo en cuenta que el original, de 1422, se ha perdido. Cada manuscrito contiene una copia del plano de Constantinopla, hecha por un copista que no se limitaba a reproducir la versión que veía, sino que la mayor parte de las veces añadía o eliminaba elementos en función de sus conocimientos de la ciudad o, lo que es más importante, del mensaje que quisiera transmitir al lector de la obra.

Según los estudiosos existen tres versiones que pueden considerarse las más cercanas a ese original. En ellas, el plano de la ciudad de Constantinopla aparece como una representación muy esquemática y en cierto modo “vacía”, sin indicio alguno de presencia humana y en la que ningún edificio destaca sobre los demás. Esta imagen, que se podría calificar de sombría, refleja muy bien la descripción que Buondelmonti hace en el texto: una ciudad en ruinas, con muy pocos habitantes, los cuales, por si fuera poco, “no son amigos de los latinos”. Esto último es una buena señal de que la descripción se publicó antes del concilio de Basilea, que decretó la unión de las iglesias latina y oriental.

Una de las primeras versiones del plano de Constantinopla

Parece que a Buondelmonti le llamaban más la atención los monumentos civiles que los edificios religiosos. En estos primeros planos aparecen bien representadas las columnas monumentales de Constantino, de Justiniano, de Teodosio y de Arcadio, e incluso el desaparecido Diplokionion, monumento con dos columnas que se mantuvo en lo que hoy es Beşiktaş hasta que un terremoto lo derribó en el s.XVI. También se observa una fortaleza más al norte, a orillas del mar Negro. No obstante, frente a todo estos monumentos, la basílica de Santa Sofía, cuya grandeza no había dejado de ser admirada ni siquiera en los estertores del Imperio Bizantino, apenas sobresale entre los edificios colindantes.

Las versiones posteriores, a partir de la segunda mitad del s.XV, ya son manifiestamente diferentes. En primer lugar se ve una mejora constante de la perspectiva, las distancias, la escala, y de la técnica cartográfica en general, aunque ninguna de las copias, en opinión de Manners, llegará al nivel de maestría que imprimiría Jacopo de Barbari en 1500 a su grabado de Venecia, donde los edificios y monumentos dejaron de mostrarse como entidades discretas para ser incluidos en el contexto de la ciudad como un todo.

En cualquier caso, en lo que se refiere a la transmisión de información en estos planos de Constantinopla, las diferentes copias van ganando en detalle, y presentan ya una ciudad más densa, con viviendas, calles y otros elementos que indican que se trata de un lugar habitado. Uno de estos elementos es el famoso molino al oeste de Gálata, un detalle que será recurrente en muchísimos planos posteriores. También las murallas se encuentran más detalladas y, en general, mejor representadas.

Pero lo que más llama la atención es sin duda la representación minuciosa de las iglesias y los monasterios, y en general la presencia de símbolos cristianos en toda la ciudad, presididos todos ellos por una imponente Santa Sofía,  a pesar de que la mayoría de estas copias se realizaron con posterioridad a la conquista otomana.

Según Manners algunas de estas copias, que luego servirían de modelo a otras, fueron elaboradas en la isla de Quios, en manos genovesas hasta mediados del s.XVI, y que fue refugio para numerosos exiliados constantinopolitanos, tal vez nostálgicos y deseosos de reconquistar la ciudad. Lo importante de estas versiones, en su opinión, es el empeño que ponen en enfatizar la herencia cristiana de la ciudad, aún a costa de obviar que para esas fechas ya estaba en manos de los turcos, quienes además habían convertido Santa Sofía en mezquita y estaban emprendiendo numerosas transformaciones en toda la ciudad, transformaciones que los planos no recogen. La intención de estas copias sería, pues, presentar a Constantinopla como una ciudad sagrada, como la Nueva Jerusalén que debía ser liberada del yugo de los infieles.

Sólo una versión difiere de esta tradición: la contenida en un manuscrito conservado en la Universidad de Düsseldorf, donde no se resalta el carácter cristiano de la ciudad, sino que, al contrario, se atiende a detalles y rasgos relacionados con el sitio, la conquista y la posterior transformación de la ciudad por parte de los otomanos.

Esta versión contiene gran parte de los elementos de las anteriores, como las columnas, Santa Sofía, la iglesia del Pantocrátor y San Juan de Studion, pero también presenta muchos aspectos nuevos: aparecen por primera vez las fortalezas de Rumelia y Anatolia, claves en la conquista de la ciudad, así como la de las Siete Torres, y el arsenal de Tophane, edificados tras la toma, todos ellos elementos militares de vital importancia para la nueva capital otomana.

Versión conservada en Düsseldorf

Por otra parte se incluye también el primer minarete añadido a Santa Sofía, y las mezquitas más importantes edificadas en los primeros veinte años tras la conquista, Eyüp (1458), Rum Mehmet Paşa (1462) y Fatih (1470); así como los palacios, el viejo del Forum Tauri,  y el nuevo sobre la primitiva acrópolis. Además aparecen representados astilleros, mercados, cementerios (uno en las afueras de Pera con la inscripción Sepulchra Turcorum) y otros elementos que hablan de la reconstrucción emprendida por Mehmed II el Conquistador.

En definitiva se trata de una versión que subraya el carácter imperial, administrativo y religioso de la nueva ciudad revitalizada, lo que hace pensar que fue encargada por algún notable otomano, tal vez el propio Mehmed Paşa, cuya mezquita aparece representada.

Una de las versiones del plano que incluye Manners en su artículo, pero que no comenta, es también bastante sorprendente, aunque parezca indudablemente inscrita en la tradición de copias posteriores a la conquista que tratan de enfatizar el carácter cristiano de la ciudad.

ejemplar de la Walter's Art Gallery

Se trata del plano contenido en un manuscrito custodiado en la Walter’s Art Gallery, y llama bastante la atención porque presenta una Constantinopla vacía en la que sobresalen, solitarios y poderosos, Santa Sofía y la columna de Justiniano. En contraste, la zona de Pera aparece más grande y detallada que en otras versiones, con la bandera de la cruz de San Jorge, enseña de la República de Génova, ondeando en primer plano. A falta de información en el artículo, aventuro que pueda ser una versión que tratase de acentuar el papel de los genoveses en la defensa de Constantinopla, aunque esto no es más que una suposición endeble, ya que ignoro incluso la fecha y el lugar de composición y otros detalles de ese manuscrito.

En otro momento veremos la relación que existe entre las versiones más tardías del plano de Buondelmonti y uno de Vavassore que sirvió de modelo a infinidad de planos de Estambul hasta bien entrado el s.XVIII.

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Ver también Planos antiguos de Estambul, Planos antiguos de Estambul III y Planos antiguos de Estambul IV

Esta entrada fue publicada en Estambul, Imperio Bizantino, Turquía. Guarda el enlace permanente.

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