Huellas otomanas en Belgrado

Hace ya unos cuantos años tuve la fortuna de visitar Belgrado, una de las capitales más fascinantes y encantadoras de Europa. Durante mi estancia, y a falta de guía, traté de averiguar por mi cuenta qué restos quedaban en la ciudad de la época del Imperio Otomano. Suponía yo que serían numerosos, ya que no en vano los otomanos habían dominado toda la zona durante más de trescientos años. Es más, la importancia que llegó a tener Belgrado para el imperio se puede detectar incluso en la moderna Estambul, cuyas murallas cuentan con una puerta llamada “de Belgrado”. Además, tras la conquista otomana de la ciudad en 1521, los numerosos prisioneros cristianos fueron obligados a repoblar ciertas aldeas abandonadas al norte de Estambul, en una zona muy apreciada por los domingueros que hoy día se sigue llamando el Bosque de Belgrado.

Puerta de Belgrado en Estambul

Es cierto que la lengua serbia cuenta con un número importante de turquismos, y que muchos topónimos de Serbia remiten al periodo otomano, incluidos algunos de los más representativos de Belgrado, como la plaza de Terazije, una de las principales de la ciudad, cuyo nombre deriva del turco terazi “balanza”. Sin embargo en mi visita descubrí con sorpresa que el número de monumentos otomanos en la ciudad es bastante limitado, a pesar de que durante los siglos XVI y XVII llegó a ser un renombrado centro de comercio, con una interesante arquitectura que fue alabada incluso por el maestro Sinán. Hoy en día en cambio apenas subsisten cuatro monumentos turcos en toda la ciudad. Veamos cuáles son.

Vista de Belgrado a finales del s.XVIII

Mezquita Bajrakli

El nombre de esta mezquita proviene del turco bayraklı, “la de la bandera”, o “estandarte”. Es la última mezquita de las más de 250 que llegaron a existir en la ciudad. Según la tradición fue edificada en tiempos del sultán Solimán I el Magnífico. Sin embargo, sorprende que el célebre viajero otomano Evliya Çelebi, que visitó la ciudad en el s.XVII y describió sus mezquitas con sumo detalle, no dé ninguna noticia de ella. De modo que lo más probable es que la tradición se refiera a Solimán II, que reconquistó la ciudad a los austriacos y restauró gran parte de sus mezquitas a finales del s.XVII

Mezquita Bajrakli

La mezquita Bajrakli fue convertida en iglesia católica durante la siguiente ocupación austriaca de la ciudad que duró de 1717 a 1739,  época en la que se destruyó el minarete y se alteró sustancialmente su morfología. Tras la reconquista turca fue de nuevo transformada en mezquita y empezó a ser conocida con el nombre de “mezquita de Hussein Bey”. No fue hasta finales de ese siglo cuando comenzó a conocerse por su actual nombre, debido al estandarte que ondeaba para asegurar la sincronización en la llamada al rezo de todas las mezquitas de la ciudad. A principios del s.XIX cayó en desuso y llegó a estar en estado ruinoso hasta que fue restaurada en tiempos de Milan I de Serbia. En 2004 ardió parcialmente en unos disturbios desencadenados como respuesta a la quema de iglesias serbias en Kosovo, pero posteriormente ha vuelto a ser reparada, y aún hoy sigue dando servicio a la comunidad musulmana de Belgrado.

Tumba del Jeque Mustafa

La tumba, o türbe, del Jeque Mustafa, fue construida en 1783, y se encuentra en el distrito de Stari Grad, en el centro de Belgrado. La mandó edificar Hüsni  Effendi, consejero del gobernador, para albergar los restos del jeque Mustafa, que pertenecía a la orden de los derviches Sa’di. En Belgrado se conoce todavía a este monumento como tekija, del turco tekke, edificio religioso de alguna comunidad sufí, ya que en su origen pudo formar parte de un monasterio de este tipo. La tumba forma un hexágono de piedra, y su interior se encuentra decorado con versículos del Corán.

Tumba del Jeque Mustafá

Tumba de Damat Ali Paşa

Esta türbe se encuentra en la ciudadela alta y alberga los restos de Silahdar Damat Ali Paşa, conquistador de Morea, yerno del sultán, general y gran visir otomano que perdió la vida en la batalla de Petrovaradin, en la campaña contra Austria. Durante la Primera Guerra Mundial la tumba fue seriamente dañada, y fueron irónicamente los ocupantes austriacos quienes se encargaron de repararla cuidadosamente.

Una leyenda cuenta que en esta tumba también se encuentra la cabeza de Merzifonlu Kara Mustafa Paşa, otro gran visir que fue decapitado por los propios jenízaros por haber perdido contra los austriacos la batalla de Viena en 1683.

Tumba de Damat Ali Paşa

Hamam de la ciudadela baja

Se conserva tan sólo uno de los dos baños turcos que existían en la ciudad en 1660, y es el de menor tamaño.

Fortaleza de Havala

Desgraciadamente poco queda ya de esta fortaleza que antaño se alzaba en la cumbre del monte Žrnov (o Avala) a muy pocos kilómetros de la ciudad de Belgrado. El artículo del que he extraído la mayor parte de la información para esta entrada, Turkish Remains in Modern Belgrade, fue escrito por J. Dyneley Price en 1933, justo un año antes de que se demoliera esta fortaleza, y por tanto habla de ella como un monumento aún en pie. El nombre de Havala (Avala) puede provenir del turco “atalaya”, y se trataba en realidad del monumento turco más antiguo de la zona. Según las fuentes otomanas había sido construido bajo el reinado de Murad II (1421-1451), es decir, cuando Constantinopla aún no estaba en manos otomanas.

Antigua fortaleza de Havala

Su función original era la de vigilancia de las operaciones militares en la ciudad de Belgrado, que a la muerte del déspota serbio Stefan Lazarevic en 1427 había caído bajo control húngaro. En 1660 Evliya Çelebi anota que la fortaleza contaba con una pequeña guarnición de unos cincuenta hombres, y que en el emplazamiento se hallaba también una pequeña mezquita, varias casas, cisternas y un patio de armas. El conjunto fue derribado en 1934 para hacer sitio al tan necesario Monumento al Héroe Desconocido. Hoy día tan sólo un pequeño cementerio, irreconocible entre la maleza, nos recuerda que en otra época la Sublime Puerta controlaba desde ese pequeño punto el corazón de aquel gran país; aunque también, y esto es más importante, que ni el más poderoso de los imperios dura eternamente.

Más información

Turkish Remains in Modern Belgrade, en Proceedings of the American Philosophical Society, 1934, vol 73, nº5

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