Las primeras mezquitas de Estambul

Se dice que Estambul es la ciudad con más mezquitas del mundo. Con sus más de tres mil templos compite en este aspecto con otras megaurbes como El Cairo, Teherán o Yakarta. Sin embargo no hay datos fiables al respecto. De hecho, según algunas fuentes, incluso la ciudad turca de Konya podría albergar más mezquitas que la propia Estambul. De todos modos es indudable que las mezquitas, y sobre todo sus atrevidos alminares, son uno de los elementos más característicos del paisaje estambuleño, y aunque mucha gente piensa que esto sólo ha sido así desde la conquista otomana en 1453, la historia de las mezquitas de Estambul se remonta a mucho antes en el tiempo.

Sitio árabe de 717 en la crónica de Constantino Manasés.

Según la leyenda tenemos que situarnos en el año 717. Los árabes, al mando de su jefe Maslama, se encontraban sitiando Constantinopla y decidieron edificar una mezquita, la primera de la ciudad. Dice la tradición que los sitiadores habían levantado este templo en el suburbio de Gálata, y hoy en día la existencia en la zona de una mezquita llamada Arap Camii (literalmente “mezquita árabe”) parece confirmar la leyenda. Incluso hasta hace poco se conservaba en esta mezquita un cáliz de marfil que se dice había pertenecido al gran Maslama.

Sin embargo poco hay de cierto en esta historia. En realidad la Arap Camii debe su nombre a la presencia en el barrio, desde finales del siglo XVI, de numerosos moriscos que huían de España tras la rebelión de las Alpujarras. Anteriormente había sido una iglesia católica bajo la advocación de San Pablo, y por tanto no es ni mucho menos el primer templo musulmán de Estambul.

La primera mezquita que hubo en suelo constantinopolitano, según los datos históricos que se tienen, debió de estar dentro del recinto del Gran Palacio, en concreto en la prisión del Praetorium. Pudo haberse consagrado como consecuencia de un tratado firmado en 860 entre el Imperio Bizantino y los sarracenos, y en principio no parece que fuese un edificio singular, sino más bien un espacio acondicionado para el rezo de los prisioneros musulmanes.

La primera mención a esta mezquita aparece en De Administrando Imperio, obra del emperador Constantino VII de mediados del s. X, que afirma

“[…] Maslama, quien encabezó una expedición contra Constantinopla, y a cuya petición se construyó la mezquita de los sarracenos en el Praetorium”

También aparece a mediados del s. X en un texto del geógrafo árabe Al-Muqaddasi, que menciona el mismo templo

“Se sabe que Maslama, mientras luchaba con los bizantinos, había puesto como condición que se construyese el Dar el-Balat  [la mezquita] cerca del hipódromo. Los nobles y gentes de alta alcurnia acudían al Dar-el Balat cuando eran hechos prisioneros de guerra, de modo que quedaban bajo la protección del emperador”

De manera que el primer templo musulmán de la ciudad, al que llaman Dar El-Balat, parece haber estado asociado a una comunidad, no muy estable, de prisioneros de guerra árabes. A medida que crecían los contactos entre Bizancio y los distintos estados musulmanes, la mezquita de Dar el-Balat fue adquiriendo una importancia y una significación internacional cada vez mayor, pasando de ser un simple lugar acondicionado para el rezo, a convertirse en un auténtico monumento, enriquecido por las donaciones que llevaban los embajadores musulmanes, y al que ya desde el s.XI los árabes se referían como masjid-i Qustantiniyya, “la mezquita de Constantinopla”.

Escena de la corte selyúcida. Muchos notables selyúcidas, como Tughril Beg, enriquecieron la mezquita de Constantinopla con sus donaciones

La protección y el respeto que las autoridades brindaban a este espacio musulmán dentro de la ciudad, tenía también como objeto conseguir que se dispensase el mismo trato a los monumentos y comunidades cristianas que habían quedado bajo dominio sarraceno, sobre todo la iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, y la comunidad ortodoxa de Egipto.

Y si la primera mezquita de Constantinopla se creó para dar servicio a los prisioneros de guerra, la segunda sería para los mercaderes. Se trataba de un espacio al que las fuentes contemporáneas denominan el “mitaton” sirio; una palabra que al parecer designaba una suerte de almacén donde los comerciantes sirios disponían y conservaban sus mercancías. A este espacio se asoció enseguida un lugar de culto, y presumiblemente un pequeño barrio que hacía de residencia para los árabes de la ciudad.

De modo que durante al menos un siglo y medio, convivieron en Constantinopla dos mezquitas: la del recinto palaciego, denominada Dar el-Balat, que fue adquiriendo cada vez mayor carácter oficial hasta erigirse como la mezquita de la ciudad por antonomasia; y la de los mercaderes sirios, el Mitaton, que se encontraba en algún lugar indeterminado a orillas del Cuerno de Oro. Desgraciadamente no sabemos qué aspecto tenía ninguna de las dos.

El historiador Nicetas Choniates

Ambas mezquitas fueron destruidas en los disturbios que precedieron a la ocupación de la ciudad por parte de los caballeros de la Cuarta Cruzada. En 1201 una turba redujo a cenizas la mezquita de Dar el-Balat, así como el resto del complejo penitenciario palaciego. Según el historiador bizantino Nicetas Choniates la mezquita fue quemada accidentalmente en el marco de una revuelta contra la corrupción imperial, por lo que no parece que mediase ningún tipo de sentimiento antimusulmán.

Más tarde, en 1203, una partida de cruzados flamencos y francos saqueó espada en mano la otra mezquita, la del Mitaton, pensando que en ella hallarían grandes tesoros. Choniates cuenta que la población bizantina acudió en defensa de los musulmanes aunque lamenta que “no en tan grande número como debían”. Los cruzados, viéndose atrapados, prendieron fuego a la mezquita para cubrir su retirada.

El saqueo de Constantinopla en la Cuarta Cruzada. Miniatura del s.XV

Resulta curioso que los cronistas cruzados, como Geoffrey de Villehardouin no mencionan para nada la mezquita cuando relatan este incidente, lo cual hace pensar que no se trataba de un edificio monumental que se distinguiese del resto de la trama urbana.

La siguiente mezquita de que se tiene constancia, la tercera en la historia de la ciudad, aparece mencionada en un documento escrito hacia 1261 en el que se hace referencia una mezquita “recién construida” por el emperador Miguel VIII. Sería esta la primera mezquita de la ciudad construida con tal propósito, ya que las otras dos anteriores habían surgido como acondicionamiento de un espacio previo. Se desconoce la ubicación de esta tercera mezquita, pero se sabe que estaba en algún lugar del sector occidental.

Esta mezquita coincidió con un nuevo florecimiento de la colonia de mercaderes musulmanes de la ciudad, que llegaron a crear un barrio importante alrededor del templo. Uno de ellos, un tal Abdallah ibn Muhammad, que vivió en Constantinopla entre 1281 y 1293, afirmaba, de manera un tanto exagerada, que el barrio musulmán de Constantinopla era enorme, casi dos tercios la ciudad de Damasco, y que estaba rodeado de un imponente muro.

Ya en el s. XIV, aparecería la primera colonia estable de turcos en la ciudad de Constantinopla, pero a ella le dedicaremos otra entrada del blog. Baste decir, por ahora, que también contaron con su mezquita propia por lo menos desde finales del s.XIV.

Tras la conquista de 1453

En vísperas de la conquista en 1453 es posible que existieran varias mezquitas en lo que hoy es Estambul: en primer lugar la de la colonia turca intra muros que ya hemos mencionado (lo que no sabemos es con qué vitalidad), tal vez otra en el suburbio de Kadiköy, en la parte asiática, y casi sin ninguna duda otra en en el recinto de la fortaleza Rumelia, desde donde los otomanos preparaban su asalto a la ciudad.

Grabado del s.XVII de Sta. Sofía obra de Grelot, uno de los primeros cristianos que pudo entrar en el templo tras su conversión en mezquita

Cuando los turcos entraron finalmente en la ciudad fue Santa Sofía la primera iglesia en ser consagrada como mezquita. Una leyenda recogida en el s. XVII por el viajero otomano Evliya Çelebi afirma que antes de la conquista un violento terremoto había hecho peligrar la cúpula de la basílica. El sultán Mehmed ordenó entonces al anciano arquitecto Ali Nejjar acudir en ayuda de los bizantinos para reparar la cúpula de su iglesia. El anciano no sólo cumplió lo encomendado, sino que secretamente puso los cimientos para que se erigiese un minarete, sentando así las bases de la dominación turca de la ciudad. Esta leyenda, que no es más que eso, pone de manifiesto sin embargo la importancia simbólica que debió de tener el primer minarete en la nueva gran mezquita, no sólo como altura desde la que llamar al rezo, sino también como aviso a las naves que provenían del mar de Mármara de que la ciudad ya estaba bajo dominio turco.

Tras Santa Sofía muchas más iglesias fueron transformadas en mezquitas, como las de San Sergio y San Baco (Küçük Aya Sofya), San Salvador en Chora (Kariye), Theotokos Pammakaristos (Fehtiye), Theotokos Kyriotissa (Kalenderhane), Santa Teodosia (Gül) y tantas otras, gran parte de las cuales siguen en funcionamiento actualmente.

La primera mezquita construida ex novo tras la conquista fue la de Eyüp, en 1458, en el suburbio homónimo, cerca del lugar donde según la leyenda se encontraba la tumba del adalid de Mahoma, Abu Ayyub (Eyüp Sultan, en turco), fallecido durante el primer sitio árabe de Constantinopla en 670.

Mezquita Eyüp en una postal de principios del siglo XX.

El recuerdo de esta sagrada sepultura habría perdurado durante ochocientos años entre los musulmanes que residían o visitaban la ciudad. El viajero persa Al Harawi la menciona a finales del s.XII e indica que inspiraba piedad incluso entre los cristianos bizantinos, que acudían a ella para honrarla y hacer rogativas. Hoy día la mezquita de Eyüp sigue siendo uno de los lugares de peregrinación más importantes de la ciudad.

Y la primera mezquita edificada intra muros tras la conquista es la célebre Fatih Camii (mezquita del Conquistador) que Mehmed II ordenó construir diez años después de la toma de la ciudad en el emplazamiento de la antigua iglesia de los Santos Apóstoles, panteón de los emperadores bizantinos. Se trata de uno de los lugares más nobles de la ciudad, sobre la cuarta colina. La mezquita fue totalmente destruida en el terremoto de 1766, y en su lugar se construyó una nueva, una de las más características del skyline de la ciudad.

Bibliografía

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2 respuestas a Las primeras mezquitas de Estambul

  1. yusuf dijo:

    Está muy bien esta página, es la idea que tenía para desarrollar mi propia historia sobre la cartografia náutica. Tendré que aprender a construir un blog como este.

    También se ve a primera lectura una gran guía historiográfica sobre las mezquitas turcas pre-otomanas. Es todo un hallazgo que merece la pena leer a fondo.

    Salam

  2. kapshagai dijo:

    Gracias por tus amables palabras Yusuf! Y anímate a abrir tu propio blog, es muy fácil! http://blogestores.wordpress.com/2008/02/28/crear-y-configurar-un-blog-en-wordpresscom/

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