Historia de los puentes de Estambul

De pie, sobre el puente, a todos
os contemplo embelesado […]

(“El puente de Gálata”, Orhan Veli, 1945)

Hace dos semanas tuvo lugar en Estambul la instalación de la última sección del que será el tercer puente sobre el Bósforo, y se celebró con una ceremonia a la que asisteron las más altas autoridades de Turquía, encabezadas por el presidente Erdoğan y el primer ministro Davutoğlu.

La inauguración de un puente en Estambul no es un acontecimiento baladí, y está cargada de un simbolismo que va más allá de la mera infraestructura material. Tras la Segunda Guerra Mundial Turquía empezó a presentarse en la arena internacional como un país mediador, merced a su extraordinaria localización a caballo entre dos continentes. Esta definición de Turquía como estado liminal con una identidad híbrida cristalizó poco a poco en diversas metáforas que las élites turcas se afanaron en emplear con profusión: “cruce de civilizaciones”, “llave de Europa”, “puerta de Oriente Medio”… y también “puente”. Esta última metáfora se convirtió en dominante a partir de los años setenta, al materializarse en una poderosa imagen con el recién inaugurado primer puente que unía ambos continentes.

El puente del Bósforo

Primer puente sobre el Bósforo

Desde entonces la metáfora del puente, aceptada internacionalmente, promovida con entusiasmo por las autoridades nacionales y locales, y presente en todo tipo de textos y representaciones, desde trabajos académicos hasta folletos turísticos, ha acompañado a Turquía y a Estambul, convirtiéndolos en el lugar físico donde se encuentran y se funden un Oriente y un Occidente tal vez más imaginarios que reales.

Aunque una buena parte de la intelectualidad turca rechaza hoy en día la metáfora del puente, por manida y esencialista, algunos de sus importantes creadores no llegan a renunciar del todo a ella. Orhan Pamuk, por ejemplo, afirmaba en una entrevista, tal vez aburrido de oír la misma pregunta una y otra vez,  que le gusta la idea de ser un puente

[…] en el sentido de que un puente no pertenece a ningún continente y a ninguna civilización, y tiene la oportunidad de contemplarlas a ambas desde fuera, lo cual es un fantástico privilegio.

En los últimos años el tema del puente sigue mostrando su vitalidad, tal y como se ha podido ver en obras aclamadas como el documental Cruzando el puente de Fatih Akın.

Pescadores sobre el puente de Gálata. (foto: Eric Stone http://ericstonebooks.blogspot.com)

Pescadores sobre el puente de Gálata. (foto: Eric Stone http://ericstonebooks.blogspot.com)

Pero dejando a un lado las metáforas, y desde un punto de vista estrictamente material, la historia de la ciudad de Estambul, por su singular emplazamiento marítimo, está íntimamente ligada a diversos puentes. Es más, incluso veremos que la primera aparición de Estambul en la historia tuvo, como no podía ser de otra manera, a un puente como protagonista.

PUENTES LEGENDARIOS   

En el libro IV de sus Historias, Herodoto de Halicarnaso cuenta cómo el rey Darío de Persia mandó al ingeniero Mandrocles de Samos construir un puente de barcos sobre el Bósforo de Tracia en su punto más estrecho, para permitir el paso a las tropas que le apoyarían en su campaña contra los escitas.

El rey mandó levantar a ambos lados del estrecho dos columnas monumentales con el nombre de todas las naciones que participaban en la campaña. La columna de la parte asiática estaba grabada en asirio, y la de la parte europea en griego. Más tarde, cuenta Herodoto, los bizantinos desmantelaron aquellas columnas y se las llevaron al centro de su ciudad, para incluirlas en el templo de Diana Osoria. Y esta es la primera vez que aparece la ciudad de Bizancio en las páginas de la Historia.

El emperador Heraclio venciendo a Chosroes sobre un puente en una obra holandesa del s.XV

El emperador Heraclio venciendo a Chosroes sobre un puente en una obra holandesa del s.XV

Más de mil años después otro extraño puente efímero parece haberse alzado sobre el Bósforo. Según un episodio de dudosa autenticidad recogido por Teófanes el Confesor, el emperador Heraclio, después de su campaña en Siria, presa de un súbito e irrefrenable terror al mar que le impedía embarcar, se había quedado residiendo en un palacio de la parte asiática de Constantinopla, incapaz de enfrentarse al kilómetro escaso de travesía que lo separaba de la ciudad y de su corte. Los nobles y los ciudadanos le reclamaban que regresase de una vez, pero él se limitaba a enviar a sus hijos a Santa Sofía y al hipódromo una vez a la semana, de donde volvían con noticias para su padre. Desesperados, los nobles decidieron armar un puente con barcos atados unos a otros a los que añadieron una cobertura vegetal para que la vista del mar quedase totalmente oculta. Así, cuenta la leyenda, pudo el emperador Heraclio cruzar por fin el Bósforo y regresar a Constantinopla a lomos de su caballo, igual que si lo hiciera sobre tierra firme.

PUENTES HISTÓRICOS  

La primera mención a un puente estable en Constantinopla se encuentra en un inventario del s.V que hace referencia a un puente de madera en la región XIV de la ciudad. Más tarde otra crónica recuerda que el emperador Justiniano restauró el suburbio de Sycae (Gálata) y ordenó la construcción de un puente para que la gente pudiera llegar “desde la otra orilla a la sagrada ciudad”, tal vez una reconstrucción en piedra del puente anterior.

Este pudo haber sido el origen del llamado Puente de San Calínico, junto al cual se sabe que se apostaron las tropas avaras en su sitio a la ciudad en el año 626, y por el cual sabemos también que el mismo emperador Heraclio pasó cuando, aquejado de numerosas dolencias físicas y mentales, regresó de su última campaña para morir en la ciudad.

Durante años los historiadores y arqueólogos han discutido acerca de la localización exacta de este puente, del cual a finales de la Edad Media ya no quedaba ningún rastro. De hecho ni siquiera se sabía con certeza si se trataba de un puente sobre el Cuerno de Oro, o si tan sólo salvaba uno de los riachuelos que desembocan en este estuario. El historiador Martin Hurbanic, tras cotejar numerosos documentos y testimonios ha llegado recientemente a la conclusión de que el Puente de San Calínico se hallaba junto a la iglesia de san Cosme y San Damián, en la zona entonces conocida como el Cosmidion, actualmente Eyüp.

Miniatura del s.XV donde se ve el pontón de Mehmet el Conquistador

Miniatura del s.XV donde se ve el pontón de Mehmet el Conquistador

El puente vuelve a mencionarse en varios textos del s.X, como la Historia de León Diacono, en la que se afirma que el emperador Juan Tzimisces lo veía desde su palacio de las Blaquernas. También aparece en varios testimonios de la 2ª y la 4ª Cruzada, especialmente el de Hugh de St Pol que habla de un puente de piedra situado a una legua de la torre de Gálata. Dice de él que era más largo que un pequeño puente de París, pero tan estrecho que tres jinetes no podrían pasar al mismo tiempo. Por aquella época el puente se conocía con el nombre de San Pantaleón, de nuevo por una iglesia situada en los alrededores.

No sabemos qué ocurrió con este puente. Tan sólo sabemos que en el s.XIV el viajero Ibn Battuta informa de que en ese momento no había ningún puente que permitiese atravesar el Cuerno de Oro, y que el tránsito se realizaba mediante barcas. A principios del s.XVI el viajero francés Pierre Gilles afirma que en verano se podían ver los restos de los pilares del antiguo puente de Justiniano emergiendo de las aguas del Cuerno de Oro.

Tal vez en ese mismo emplazamiento fue donde el sultán Mehmet II instaló un pontón para facilitar el acceso de sus tropas durante el asalto final a Constantinopla en 1453. Lo hizo empleando más de cien enormes toneles de vino y tablas de madera, y por él circularon durante varios días jenízaros, catapultas, caballos y cañones directos a la conquista de la ciudad de ciudades.

Es posible que en época bizantina hubiera otros puentes en la región del Cuerno de Oro. Probablemente existió algún puente para salvar los dos riachuelos que allí desembocan, el Barbyzes y el Cydaris (actuales Kâğıthane y Alibey). En el s.XIV se menciona en la zona un puente llamado “de la camella”, tal vez por las caravanas de carbón que por él llegaban a Constantinopla. Ya en época otomana sabemos de la existencia en esos lugares de varios puentes, como el Puente de los Halconeros (Doğancılar köprüsü), que tenía varios motivos decorativos, o el Puente de la Circuncisión (Sünnet köprüsü), antaño enmarcados en parajes de gran belleza natural, y hoy en unos entornos totalmente urbanizados, sustituidas además sus antiguas estructuras de piedra y madera por otras más modernas y vulgares de acero y hormigón.

Puente de la Circuncisión en una imagen de principios del s.XX

Puente de la Circuncisión en una imagen de principios del s.XX

En la ciudad intramuros sabemos que existió un puente de piedra que salvaba el arroyo Lykos, como ya mencionamos en la entrada dedicada a este río perdido de Estambul. Se le conocía como Puente de Arpa Emini, por estar cerca de una mezquita del mismo nombre. Poco se sabe de él, tan sólo que probablemente se construyó en el s.XVI. En uno de sus extremos había una fuente monumental. El puente, o lo que quedase de él, fue totalmente demolido durante la apertura del nuevo Bulevar de la Patria en 1956. Por más que he buscado, no he logrado encontrar una sola foto de este puente tan especial. Parece que el único rastro que ha dejado es su nombre en un callejón.

Ya lejos del núcleo histórico de la ciudad existieron otros puentes. En el actual barrio de Beşiktaş un puente llamado de San Mamés se alzaba sobre la desembocadura del arroyo que en época más reciente se conocería como Flamurdere. Dos documentos que mencionan este puente en el s.VIII comentan que tenía doce arcos y “un aspecto aterrador”. En la parte asiática, en el actual Kadıköy, también conocemos la existencia de un pequeño puente en época bizantina. Según los testimonios debía de ser de factura similar al de San Mamés, y servía para cruzar el arroyo Calcedón (actual Kurbağalıdere).

Y un poco más lejos aún un antiguo puente aún sigue en pie. A pocos kilómetros de la antigua ciudad de Constantinopla, hoy integrado en la trama urbana, el Puente del Sultán Solimán o Puente de Büyükçekmece permite franquear el lago del mismo nombre en la antigua Via Egnatia. Es con diferencia el puente más vetusto de la ciudad. Fue encargado en 1565 por el sultán Solimán el Magnífico al célebre arquitecto Sinán. Para su construcción se empleó a los más reputados canteros de Edirne que trabajaron los bloques de roca caliza proveniente de Hadımköy uniéndolos con plomo fundido.

El Puente de Solimán (fuente Büyükçekmece Belediyesi)

El Puente de Solimán (fuente Büyükçekmece Belediyesi)

Había existido otro puente en el mismo emplazamiento, por el que había transitado el embajador austriaco Busbecq doce años antes, maravillado ante la belleza del paraje, pero por esa época se encontraba en ruinas. 

El puente de Sinán consta de cuatro secciones unidas entre sí sobre isletas artificiales. En total tiene una longitud aproximada de 635 metros y una anchura de 7 metros. Se encuentra especialmente reforzado por la cara que da al mar, ya que al parecer fue por ese lado por la que colapsó el anterior puente, y cuenta además con dos miradores.

Puente de Büyükçekmece en un grabado anónimo del s.XVIII

Puente de Büyükçekmece en un grabado anónimo del s.XVIII

Se encuentra además en un entorno que cuenta con una mezquita y una fuente ornamental, también del s.XVI. Es sin duda uno de los puentes más logrados del arquitecto Sinán, quien firmó al menos otros once en diversas partes del imperio. En la propia tumba del arquitecto su discípulo Sai Mustafa Çelebi elogió el puente de Büyükçekmeçe comparando sus arcos con “la Vía Láctea en la bóveda celeste”.

Casualidades del destino, cuando todavía se estaba rematando, el puente vio pasar la comitiva fúnebre del propio sultán Solimán, que había fallecido durante el sitio de Szigetvár.  Conmovido, el propio Sinán compuso unos versos a quien había sido su mecenas y protector: 

Al final de su vida mandó construir un puente el piadoso sultán
para que marcase siempre el recto camino de quienes tienen fe
porque es el Mundo un puente que cruzan los mortales
y ni mendigos ni gobernantes dichosos en él se quedarán […]

El puente estuvo en funcionamiento hasta entrado el s. XX, y en 1989 fue sometido a una exhaustiva renovación.

PUENTES IMAGINADOS

Medio siglo antes de la construcción del puente de Solimán, en el año 1500, el sultán Bayaceto II había recibido una enigmática carta que entre otras cosas decía:

Ha llegado a oídos de vuestro humilde servidor que tenéis la intención de levantar un puente desde Estambul hasta Gálata, pero que no lo habéis podido realizar hasta ahora porque no habéis encontrado a un hombre capaz de hacerlo. Yo, vuestro humilde servidor, sé como realizarlo […] 

carta de Leonardo da Vinci al sultán Bayaceto II

carta de Leonardo da Vinci al sultán Bayaceto II

La firmaba un tal Leonardo Da Vinci, y en ella prometía que podría diseñar un puente tan alto que nadie pudiera sobrepasar. Algunas leyendas no comprobadas vinculan de una u otra manera a Leonardo con Estambul. Algunos afirman que el genio toscano ya había estado a punto de convertirse en el retratista del sultán Mehmet II el Conquistador. Otras sostienen que pretendía incorporarse a la corte de Bayaceto II como artista e ingeniero. Lo cierto es que esta carta, redescubierta en Estambul en 1952, sugiere que tal vez haya algo de cierto en esas leyendas.

El manuscrito L, f. 66 r contiene el diseño de un puente de 240 m de largo por 23 m de ancho y 40 m de altura sobre el agua en su punto mas alto, para permitir el paso de embarcaciones a vela. Según algunos expertos, Leonardo se adelantó 300 años a los principios teóricos necesarios para el cálculo de es tipo de estructuras. El puente estaba destinado a ser el más grande de su época, pero fue finalmente desechado por el sultán sin que sepamos la razón, tal vez por lo costoso de su ejecución, aunque hay en Turquía quien afirma que fue rechazado simplemente por ser un proyecto imposible, una especie de ardid apoyado por Venecia para poner en entredicho el prestigio del Imperio.

Proyecto de Leonardo da Vinci para un puente en el Cuerno de Oro

Proyecto de Leonardo da Vinci para un puente en el Cuerno de Oro

Según algunos autores el sultán Bayaceto habría ofrecido a otro artista italiano, en este caso Miguel Ángel, realizar el proyecto. La historia está envuelta en brumas, si bien sirve como punto de partida para una interesante novela de Mathias Enard,  en la que aparece un joven Miguel Ángel por las calles del Estambul otomano.

El proyecto cayó en el olvido hasta que fue rescatado en los años 50. Ya en el s.XXI el artista noruego Vebjørn Sand construyó una pasarela inspirada en este puente de Leonardo en un pueblo cerca de Oslo. En lugar de piedra se empleó acero y madera de pino, y sus dimensiones son mucho más pequeñas que las originales.

Recreación del puente de Leonardo sobre el Cuerno de Oro (fuente: diario Sabah)

Recreación del puente de Leonardo sobre el Cuerno de Oro (fuente: diario Sabah)

El proyecto ya había despertado la curiosidad de otros ingenieros y arquitectos, cuando en 2012 el por entonces aún Primer Ministro Erdoğan anunció que un grupo internacional financiaría por fin la construcción del puente de Leonardo sobre el Cuerno de Oro.

Parece que el puente será enteramente peatonal, aunque se permitirá el paso de ambulancias en casos de urgencia. Mientras se hace realidad, otro proyecto holandés pretende construir el puente de Leonardo en hielo, en una pequeña aldea de Finlandia.

PUENTES MODERNOS SOBRE EL CUERNO DE ORO

Desde finales del s.XVIII los sultanes cada vez pasaban menos tiempo en el palacio de Topkapı, juzgado demasiado incómodo y anticuado, y empezaron a preferir las residencias al borde del Bósforo en el barrio de Beşiktaş, embarcados en una especie de mudanza a cámara lenta que culminaría en el cambio definitivo de residencia oficial con la construcción del palacio de Dolmabahçe a mediados del s.XIX.

El Puente de la Caridad, E. Flandin, s.XIX

El Puente de la Caridad, E. Flandin, s.XIX

Para facilitar el tránsito entre ambos emplazamientos el sultán reformador Mahmud II ordenó construir en 1836 un puente sobre el Cuerno de Oro. Llamado Puente de la Caridad (Hayratiye Köprüsü) sería el primero de una serie de puentes modernos, algunos de los cuales fueron cambiando de emplazamiento a lo largo de los años, como si de piezas de juguete se tratarn.

El Puente de la Caridad, construido enteramente en madera, unía los barrios de Unkapanı y Azakapı, y aparece en numerosos grabados de la época. Se mantuvo en pie hasta la década de los 70 del s.XIX, cuando fue sustituido por uno nuevo de hierro, que a su vez fue dio paso en 1912 al puente que hasta entonces había estado en la entrada del Cuerno de Oro.

Puente de la Caridad, grabado de W.H. Bartlett

Puente de la Caridad, grabado de W.H. Bartlett

Este último puente quedó en un estado lamentable tras una violenta tormenta en 1936, y hubo de ser sustituido por uno nuevo, que actualmente sigue en pie, conocido como Puente Atatürk o Puente de Unkapanı. Recientemente se ha anunciado que con la construcción de un túnel bajo el Cuerno de Oro el Puente Atatürk será desmontado.

Un poco más hacia el interior del estuario se tiene noticia de otro misterioso puente que a mediados del s.XIX unía los barrios de Ayvansaray y Piripaşa. Se aprecia en un grabado de Preziosi, y Téophile Gautier lo menciona en 1853, afirmando que había sido construido recientemente por un rico armenio. Se sabe que era conocido como el Puente de los Judíos, tal vez porque también unía dos barrios tradicionalmente judíos: Balat y Hasköy. Al parecer este puente fue destruido poco tiempo después por los barqueros del Cuerno de Oro, que habían visto peligrar su modo de vida.

Puente sobre el Cuerno de Oro. Grabado de Thomas Allom

Puente sobre el Cuerno de Oro. Grabado de Thomas Allom

En la actualidad en ese mismo emplazamiento se encuentra, cerrado al tráfico y en un estado bastante penoso, el puente que hasta 1992 estuvo en la boca del estuario, y un poco más allá el Puente del Cuerno de Oro (Haliç Köprüsü) construido en 1974 como complemento al primer puente sobre el Bósforo.

Recientemente un nuevo puente se ha sumado al exclusivo club de puentes estambuliotas: el Puente del Metro del Cuerno de Oro (Haliç Metro köprüsü). Diseñado por Hakan Kıran y Michel Virlogeux. Su construcción no estuvo exenta de polémica, debido a su excesiva altura, su para muchos desacertado concepto, y por el hecho de que la estación de metro se encuentre justo en su punto medio en vez de haber optado por una estación más funcional en cada extremo. Como veremos después, no es el único puente polémico de estos últimos años.

EL PUENTE DE GÁLATA

Pero sin duda el puente más importante sobre el Cuerno de Oro es el llamado Puente de Gálata, durante mucho tiempo el puente por antonomasia en Estambul. Para John Freely, autor de la célebre guía Strolling through Istanbul, el Puente de Gálata es el lugar por donde todo turista debería empezar su visita a la ciudad. Ningún lugar mejor, afirma, “para percibir la intimidad que esta ciudad tiene con el mar, y para entender cómo su situación marítima ha forjado su carácter y su historia”.

El primer puente en ese emplazamiento se construyó en 1846, tal vez en el mismo punto donde desde el s.VIII hasta el s.XV se había extendido una enorme cadena que permitía a los bizantinos proteger sus puertos. Al igual que su compañero el Puente de la Caridad, el primer Puente de Gálata fue edificado sobre pontones flotantes anclados al lecho marino, y para cruzarlo había que pagar un peaje, una práctica que duraría hasta 1930. Su puesta en marcha suponía una muestra más de los esfuerzos imperiales por modernizar la ciudad, reflejados en el gran Plan de Ordenación Urbana del año 1839.

Puente de Gálata a finales del s.XIX

Puente de Gálata a finales del s.XIX

Este primer puente de Gálata estuvo en activo hasta 1863, año en que fue reemplazado por otro, también de madera, como parte de los trabajos de mejora de las infraestructuras previos a la visita de Napoleón III a Estambul. Pero no duraría mucho, pues en 1875 fue sustituido por otro, que se inauguró con gran algarabía y se mantuvo hasta 1912, año en que fue desplazado varios cientos de metros agua arriba para ocupar el lugar del antiguo Puente de la Caridad, y a su vez fue sustituido por un puente de última generación, fabricado en hierro por una empresa alemana, y preparado para soportar todo tipo de tráfico rodado y de tranvías. Aunque se convirtió en emblemático, dificultaba el paso de las aguas y pudo haber contribuido al problema de la contaminación en el Cuerno de Oro. Este último puente estuvo en pie hasta 1992, cuando un incendio de origen desconocido dañó gravemente su estructura y hubo de ser sustituido en 1994 por uno nuevo, el actual y quinto puente en el mismo emplazamiento. El puente de 1912 yace hoy en día unos kilómetros hacia el interior del estuario, entre los barrios de Ayvansaray y Hasköy, cerrado al tráfico e incluso roto, se abre sólo ocasionalmente para la celebración del algún evento en el vecino parque de Haliç.

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El puente de Gálata con la torre de Gálata al fondo

Durante mucho tiempo el Puente de Gálata unía, o tal vez habría que decir, acentuaba la separación entre dos mundos bastante diversos. Y es que a pesar de estar en el mismo continente, Gálata mantuvo siempre una identidad urbana propia, diferente de la de Estambul. Ya en el s.VI había sido brevemente bautizada como Justinianópolis, esbozando un carácter de ciudad autónoma. Con su transformación en colonia genovesa en el s.XIII las diferencias se volvieron más marcadas. Hubo incluso momentos, como en 1348 y 1382, de “guerra civil constantinopolitana”, con ambas orillas, genoveses y bizantinos a la cabeza, enfrentadas en duros combates terrestres y marítimos.

El puente de 1912

El puente de 1912

Con la conquista turca Gálata mantuvo su personalidad distintiva, y a pesar de que en las dos orillas había amplias poblaciones tanto de musulmanes como de cristianos y judíos, no eran extraños los recelos entre los habitantes de uno y otro lado. La aristócrata Lady Montagu, residente en Constantinopla, señalaba a mediados del s.XVII que Gálata parecía una ciudad europea, y que pocos de sus habitantes se aventuraban a cruzar a Estambul, sobre todo las mujeres, ya que para hacerlo debían cubrirse el rostro con un velo.

Por otra parte, para muchos habitantes de Constantinopla, Gálata, con sus cientos de tabernas, era nido de todo tipo de vicios inmundos. El cronista otomano Evliya Çelebi afirma, en la misma época que Lady Montagu, que la ciudad de Gálata estaba llena de infieles, y que su población era “indómita por naturaleza y aficionada al libertinaje”, frecuentadora de unas tabernas que sólo podían ser descritas con la palabra “tentación”. Ya a finales del s.XIX, el escritor turco Ahmet Ihsan Tokgöz recordaba así las impresiones de su propia abuela,  quien además seguía empleando un término clásico del mundo islámico para referirse a Europa Occidental:

Como otras mujeres de su época, mi abuela no consideraba a Gálata y Beyoğlu como parte de nuestro país. Cuando se enteró de que había cruzado al otro lado [del puente] con mi primo, dijo lamentándose “¡ay, se han llevado al niño a Frengistán!”.

Aunque la construcción del puente contribuyó a agilizar la comunicación entre una y otra orilla persistía cierto hermetismo. Edmondo de Amicis veía así en el último tercio del s.XIX la impermeabilidad de ambos mundos:

Las noticias de los acontecimientos de Europa, que por Gálata y Pera circulan vivas, claras, detalladas y comentadas, no llegan a la otra orilla sino incompletas y confusas, como un eco lejano. La fama de los hombres y de las cosas más grandes de Occidente se detiene ante ese minúsculo brazo de mar como ante un obstáculo insuperable; y sobre el mismo puente por donde pasan cien mil personas al día, no pasa cada diez años ni una sola idea.

Muchos viajeros europeos, especialmente en el s.XIX, encontraban sobre el Puente de Gálata ese Oriente confuso y embriagador que anhelaban. galata escLa descripción de la variedad de gentes que en él se daban cita se convirtió en un cliché de la literatura de viajes. Veamos lo que escribía en 1889 el viajero murciano José María Servet, un texto que hemos elegido por estar escrito originariamente en nuestra lengua, pero que presenta una factura similar a la de muchas otras obras de la época:

Tras un grupo de mozos de cuerda turcos que pasan corriendo encorvados bajo enormes cargas, avanza la carroza incrustada de nácar y marfil de una dama armenia; al lado de un beduino envuelto en su blanco albornoz y de un arrogante turco con turbante de muselina y cafetan azul, cabalga un joven griego seguido de un derviche con su gran sombrero cónico y su túnica de pelo de camello, apartándose para dejar paso al carruaje de un embajador europeo precedido de un correo cubierto de galones. Apenas ha desaparecido este cortejo, se encuentra el espectador en medio de un grupo de Persas con sus puntiagudos gorros de astrakán; después viene un judío vestido con una especie de saco amarillo abierto por los lados, una bohemia desgreñada llevando a la espalda, metido en un saco, a un chiquillo sucio, un sacerdote católico con su bastón y su breviario; mientras en medio de un gentío confuso de griegos, armenios y turcos aparece un eunuco a caballo abriendo paso a una carroza turca conteniendo las mujeres de un harem vestidas de violeta y verde, envueltas en grandes velos blancos.

En variado tropel desfilan albaneses armados hasta los dientes, tártaros vestidos de zamarras, turcos montando asnos pomposamente enjaezados, circasianos de caras siniestras enseñando puñales y cuchillos entre los pliegues de sus largos cafetanes, sirios con trajes en forma de dalmática bizantina y cubierta la cabeza con un pañuelo de gasa rayada de oro, búlgaros vestidos de grosero sayal, griegos del archipiélago luciendo bordados, botonaduras, brillantes y joyas, georgios, servios, montenegrinos, valacos, cosacos, egipcios, tunecinos y
chinos con sus vestidos nacionales. Junto a la hermana de caridad de un hospital de Pera, la esclava africana de negro rostro; al lado del padre capuchino de reluciente cráneo, el turbante de un ulema, la blanca túnica del imam, el velo flotante del pope armenio, la severa sotana del jesuíta, el peregrino recién llegado de la Meca con un talismán colgado al cuello, el derviche de pálido rostro y el dominico de blanco ropaje.

Foto de S. Güner (fuente wowturkey.com)

Foto de S. Güner (fuente wowturkey.com)

Fijándose con más detención, se pueden observar en la confusión mil incidentes raros. Un eunuco lanza ojeadas furiosas a un cristiano que ha mirado con demasiada curiosidad el coche de su señora; una cocotte francesa, vestida según el último figurín, se esfuerza en atraer al hijo de un pacha enguantado y reluciente de alhajas; una dama de Stambul finge arreglar su velo para enseñar a un grupo de distinguidos extranjeros sus peregrinos encantos o para asombrar a la europea que la contempla llena de curiosidad; un charlatán trazando en la cara de un infeliz algún signo cabalístico que debe curarle todos sus males mediante unos cuantos sueldos; una familia de touristas cuyos miembros, separados por la multitud, gritan llamándose asustados y en tanto por el centro del puente van cruzando camellos, caballos, coches, carretas, recuas de asnos, bueyes y batallones de soldados a paso de ataque, quedos paseantes contemplan encantados deteniendo su marcha un instante.

El regimiento Ertuğrul sobre el Puente de Gálata. Óleo de Fausto Zonaro (1901)

El regimiento Ertuğrul sobre el Puente de Gálata. Óleo de Fausto Zonaro (1901)

En medio de la barahúnda los desposeídos de la ciudad, muchos de ellos enfermos, encontraban el lugar idóneo para ejercer la mendicidad. El diplomático Charles de Moüy se refería a ellos en estos términos:

[…] ¡extraña corte de los milagros en el lugar más hermoso del universo! […] todo un mundo de harapientos, de enfermos, de pobres diablos con aspecto lamentable, de ciegos y de imbéciles. Heridas abiertas, llagas espantosas, miembros resecos, dislocaciones incomprensibles, jorobas y amputaciones, todas las contorsiones del esqueleto humano se exponen a plena luz del sol. Pero sobre todo hay ciegos, pobres desgraciados, ¡ciegos delante del Bósforo!

La confusión que reinaba creaba también un entorno propicio para otro tipo de actividad menos deseable: el crimen. No eran extraños los asesinatos sobre el puente, incluso a plena luz del día, aprovechando el caos que imperaba.

Así, en septiembre de 1898, fue asesinado a tiros, a manos de un sicario albanés, Ibrahim Cavid Bey, hijo del gran visir Halil Rifat Paşa, un crimen que dio lugar a todo tipo de elucubraciones. Y también cayó abatido mientras cruzaba el puente el periodista de origen albanés Hasan Fehmi, cuya muerte se considera uno de los detonantes de los incidentes de marzo y abril de 1909 que terminarían con el derrocamiento del sultán Abdul Hamid II.

El incendio que acabó con el Puente de Gálata en 1992

El incendio que acabó con el Puente de Gálata en 1992 (fuente wowturkey.com)

Grandes páginas de la literatura turca fueron concebidas en las cafeterías y tabernas que solía haber en el piso inferior del antiguo Puente de Gálata, establecimientos que frecuentaron autores como Nazim Hikmet, Yaşar Kemal, Sait Faik o Nedim Gürsel. Además el propio puente sirvió de inspiración a numerosos poetas y novelistas, como muestra el escritor Refik Durbaş en un interesante estudio sobre la vida literaria en este escenario tan singular.

Jóvenes limpiabotas en el puente en los años 30. Foto de Orhan Uzun (fuente wowturkey.com)

Jóvenes limpiabotas en el puente en los años 30. Foto de Orhan Uzun (fuente wowturkey.com)

Así, el puente es protagonista en poemas de Sait Faik Abasıyanık o el de Orhan Veli con cuyos versos abrimos esta entrada. En otras ocasiones la atención se situaba en los humildes trabajadores que ejercían sobre el puente: porteadores, vendedores ambulantes, pescadores, etc. Por ejemplo Fazıl Hüsnü Dağlarca dedica un poema a un zapatero remendón que trabajaba en uno de los arcos inferiores, y el propio Sait Faik hizo protagonista de uno de sus cuentos al popular Ömer “el Alto”, un gigante de más de 2,25m que vendía lotería en el piso inferior del puente en los años 40. En ocasiones el puente aparece en la literatura como un símbolo claro del vínculo y la separación entre tradición y modernidad, como es el caso en la primera novela de Orhan Pamuk, Cevdet Bey e hijos (Cevdet Bey ve oğulları), o la popular Fatih-Harbiye, de Peyami Safa, convertida recientemente en una exitosa serie de televisión.

También el cine ha retratado al Puente de Gálata en numerosas ocasiones, y no sólo el cine turco:  Desde Rusia con amor (1963), de Terence Young o La chica del puente (1999), de Patrice Leconte son algunos de los muchos títulos europeos que han llevado al espectador hasta este paraje estambuliota.

Sean Connery y Daniela Bianchi sobre el puente de Gálata durante el rodaje de "Desde Rusia con amor"

Sean Connery y Daniela Bianchi sobre el puente de Gálata durante el rodaje de “Desde Rusia con amor”

En algunos casos el puente desempeña un papel crucial en la trama, como en el intenso melodrama Vesikalı Yarim (1968), de Lütfi Akad, una de las cumbres del cine turco. En él se narra el encuentro de dos personajes muy dispares: Sabiha, una sofisticada prostituta de Beyoğlu (Gálata) y Halil, un modesto verdulero de la ciudad vieja. La apertura del puente levadizo obliga a Halil a quedarse una noche junto a Sabiha y ahí surge entre ellos un amor inconcebible. A partir de ese momento el puente los separará más que unirlos, subrayando lo inaccesible de la modernidad para Halil. Un tema similar, y un protagonismo del puente parecido lo encontramos en Ah güzel İstanbul (1981), de Ömer Kavur.

Probablemente la última aparición en el cine del viejo Puente de Gálata de 1912 sea en la película Cuentos de Estambul (Anlat Istanbul, 2005), de Ömür Atay, donde al final los personajes marchan al son del clarinete por un puente roto que ya no une nada, desterrado de su emplazamiento original, y que parece querer reflejar la suerte de sus vidas frustradas.

El Puente de Gálata todavía en la actualidad sigue en cierto modo uniendo dos mundos distintos.

Foto de 1993 poco antes del desmantelamiento del puente de 1912

Foto de 1993 poco antes del desmantelamiento del puente de 1912

Las diferencias entre ambas orillas se han mantenido hasta entrado el s.XXI: hoy la península histórica, pese su vocación claramente turística, sigue concentrando algunos de los distritos más tradicionales de Estambul, donde el peso de la religión se deja sentir con bastante fuerza en la vida cotidiana de muchos de sus habitantes. En cambio las antiguas Gálata y Pera, hoy más conocidas como Karaköy, Tünel, Beyoğlu, Taksim… siguen siendo el centro de la animación juvenil estambuleña, y su altísima concentración de tabernas, bares y discotecas sigue obrando como un magnético “Frengistán” para muchos jóvenes con ganas de diversiones poco piadosas.

En cualquier caso, frente a los nuevos puentes inertes que cruzan el Bósforo, el Puente de Gálata sigue siendo un puente vivo, un lugar donde la gente no sólo transita, sino también trabaja, come y duerme, una pequeña ciudad dentro de la ciudad, como hay tantas otras en Estambul, con sus habitantes insignes y sus códigos de conducta particulares. Dos obras recientes retratan esta febril densidad humana, y aunque todavía no he podido disfrutar de ninguna de las dos, me voy a atrever a recomendarlas, porque sin duda prometen: Planet Galata, un documental interactivo y linear sobre el Puente de Gálata, obra de Florian Thalhofer; y The Bridge: A journey between Orient and Occident, de Geert Mak, un libro de viajes sobre un viaje de tan sólo 500 metros a lo largo del frenético puente. Al parecer Geert Mak da voz a esos habitantes del puente en los que no suelen reparar los turistas y recrea con ellos un mundo palpitante.

PUENTES SOBRE EL BÓSFORO 

En 1973 un rival apolíneo vino a desalojar al dionisiaco Puente de Gálata de su trono de rey de los puentes de Estambul. El Puente del Bósforo (Boğaziçi köprüsü), elegante puente colgante de algo más de un kilómetro de longitud culminaba un anhelo milenario,  desde los tiempos de aquella legendaria y seguramente precaria pasarela que ordenó hacer Darío de Persia con naves de madera. Sin duda un puente tan logrado habría impresionado al bueno de Mandrocles de Samos, sin embargo hay que tener en cuenta que la forma final de esta estructura que hoy nos maravilla es también el fruto de casi un siglo de proyectos.

Fue a finales de la década de los 70 del s.XIX, antes de la guerra ruso-otomana, cuando se empezó a barajar la posibilidad de construir un puente sobre el Bósforo, y también otro entre las islas de Büyükada y Heybeliada en el mar de Mármara. El primer proyecto viable de puente sobre el Bósforo vino de la mano de los ingenieros americanos James Buchanan Eads y A. O. Lambert. El puente planeado se situaría más o menos en el mismo lugar en que se encuentra el actual primer puente (no en vano es el punto más estrecho del Bósforo). De haberse construido habría sido el puente más ancho del mundo en su época.

Proyecto de puente de Arnodin sobre el Bósforo

Proyecto de puente de Arnodin sobre el Bósforo

En 1890 otro proyecto, esta vez francés, fue rápidamente desechado. Pasaría una década antes de que se presentase uno nuevo, también francés, promovido por un consorcio internacional denominado Compagnie Internationale du Chemin de Fer du Bosphore. El proyecto, firmado por el ingeniero Ferdinand Joseph Arnodin, planteaba la construcción de dos puentes: uno en el emplazamiento del actual, rematado con unas torretas de inspiración islámica, y otro, de impresionante factura técnica, desde Sarayburnu hasta Üsküdar. El proyecto se veía como un elemento indispensable de la línea de ferrocarril de Berlín – Bagdad, pero también fue abandonado.

En 1931 el empresario Nuri Demirdağ propuso personalmente a Atatürk la construcción de un nuevo puente sobre el Bósforo, justo al comienzo del mar de Mármara, desde Ahırkapı a Salacak. Este puente tendría una longitud de 2,5km y estaría inspirado en el Golden Gate de San Francisco. Parece que Demirdağ siguió intentando que se aprobase su proyecto hasta 1950, sin éxito. Aunque en 1938 el plan de ordenación urbana de Henri Prost ya preveía la construcción de un puente en el punto más estrecho del Bósforo, las dificultades económicas durante la Segunda Guerra Mundial impidieron su realización.

El Maratón de Eurasia es el único momento en que se puede cruzar el Bósforo a pie (fuente Turkish Airlines)

El Maratón de Eurasia es el único momento en que se puede cruzar el Bósforo a pie (fuente Turkish Airlines)

En 1951 el arquitecto alemán Paul Bonatz presentó un nuevo proyecto, pero no sería hasta 1957, durante el mandato de Adnan Menderes, cuando se empezó a considerar seriamente la posibilidad de hacerlo. El diseño final correría a cargo de los ingenieros británicos Gilbert Roberts y William Brown.

El Puente del Bósforo se convirtió inmediatamente en un icono de la ciudad de Estambul y de toda Turquía, reproducido en infinidad de formatos y alimentando la popular metáfora de la que ya hemos hablado. Su inconfundible estampa aparece también en multitud de películas, entre las cuales las más famosas, y recientes, tal vez sean la ya mencionada Cruzando el puente (2005) de Fatih Akın, documental sobre el panorama musical en Estambul, y Köprüdekiler (‘Los hombres del puente’, 2009) de la directora Aslı Özge, que narra las historias de tres hombres, un policía, un taxista y un vendedor ambulante, que trabajan sobre el puente.

En 1988 se inauguró un segundo puente sobre el Bósforo bautizado como Puente de Sultán Mehmet el Conquistador (Fatih Sultan Mehmet köprüsü). En el momento de su inauguración era el 5º puente colgante más largo del mundo. A pesar de no estar abierto para el paso de peatones, parece que se ha convertido, junto a su hermano el primer puente, en el lugar elegido por muchas personas desesperadas que desean quitarse la vida. El gobierno municipal ha tomado medidas para evitar estos trágicos sucesos, pero por desgracia siguen produciéndose.

Cartel del filme "Los hombres del puente"

Cartel del filme “Los hombres del puente”

Y pronto se abrirá al público el tercer puente sobre el Bósforo, con el que iniciamos esta entrada. Con una longitud de 1,4 km, el nuevo puente bautizado Puente Yavuz Sultan Selim tendrá ocho carriles para vehículos y dos vías para el ferrocarril. Ha sido completado en un tiempo récord, apenas tres años, aunque no se abrirá al tráfico hasta el mes de agosto de 2016.

Este tercer puente estuvo envuelto en polémica desde el principio. Numerosas asociaciones se opusieron a él, aduciendo que en lugar de solucionar el problema del tráfico no hará sino incrementarlo. Se criticó asimismo el tremendo impacto que ha supuesto la construcción de una autopista en medio de la última mancha forestal de la región de Estambul, algo que ya mencionamos en la entrada dedicada a los árboles de la ciudad, así como el aparente desinterés de las autoridades por los interesantes hallazgos arqueológicos que salieron a la luz durante las obras. También fue muy controvertida la elección del nombre, ya que al sultán Selim, que gobernó en el s.XVI, se le atribuyen extensas matanzas de alevíes, una minoría religiosa que en la actualidad no parece encontrarse en buena sintonía con el partido gobernante AKP.

Sin embargo contra todo pronóstico el Yavuz Sultán Selim ya está construido, y no será la única obra faraónica que se inaugure durante estos años: están en marcha otros megaproyectos como el túnel submarino Marmaray (ya completado), el tercer aeropuerto de Estambul, el Túnel Eurasia, o el Canal de Estambul, bautizado por las propias autoridades turcas como el “proyecto loco”.

Bibliografía

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  • Yanık, Lerna K. «The Metamorphosis of Metaphors of Vision: “Bridging” Turkey’s Location, Role and Identity After the End of the Cold War». Geopolitics 14, n.º 3, 2009
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2 respuestas a Historia de los puentes de Estambul

  1. saim özgürler dijo:

    EDAD DE PIEDRA….ESA LO QUE VIVE ESTAMBUL…..BOSQUES DESTRUIDOS…Y TERRENOS ENTREGADOS A LOS AYAYEROS DEL ANTICRISTO PARA QUE CONSTRUYEN EDIFICIOS DE PIEDRAS…TAL IGUAL CUENTA EL ACOPOCALIPSIS…EL ANTICRISTO GOBIERNA A TURQUÍA…ES LO QUE PUEDO RESUMIR,…EL QUE ENTIENDE ENTIENDE…

  2. José'nin dijo:

    Impresionante texto muy bien documentado sobre los puentes de Constantinopla. ¡Solo falta saber nombre del/la autor😉 !
    Desgraciadamente, y refiriéndome al tercer puente con el que empiezas, no creo que estas tan cacareadas obras de ingeniería sirva para comunicar partes de la ciudad. Más bien lo que hacen es aislarlas. Cada vez es más difícil circular por Estambul, y la megalomanía de los dirigentes de Turquía, empeñados en el “cuanto más grande mejor”, van a acabar haciendo que esta bella ciudad sea absolutamente inhabitable. Si no lo es ya.
    Un saludo y felicidades por el blog.
    https://hombrerrante.com/2012/04/21/historia-de-la-arquitectura-estambuli-i/

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